Él no solo es mi novio, es mejor que eso…
- 26 ene 2017
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Todos, en algún momento, llegamos a un punto de nuestra vida en el que ya hemos tenido suficiente de las relaciones o noviazgos que por más que nos esforcemos, no logramos que lleguen a ningún lugar, o simplemente terminan y se llevan otro pedacito de nuestras ganas de enamorarnos.
Yo también llegué a ese momento, en el que quise disfrutar de todo lo maravilloso que ofrece la soltería y de disfrutar de los amigos y la familia, relaciones que das por sentadas cuando te sientes enamorado o comprometido a otra persona.

Después de decidir estar sola me había dedicado a estudiar, trabajar y pasear, con todas las dificultades que implica y tengo que admitir que, a veces, no lo es todo.
Debo confesar algo: cuando empiezas a disfrutar de estar sola, sobre todo, las cosas que tú misma te regalas a diario, todo parece estar en su lugar nuevamente, y llega un punto en el que ni siquiera piensas o te molesta estar soltera, al contrario, está dentro de tu lista de habilidades.

Pero claro, como nada es como lo planeas, y las cosas que decides se revuelven a causa del destino: conoces a un chico que te hace dudar si regresar o no al círculo vicioso del noviazgo y enamoramiento, el cual, una vez más, no sabes a dónde llegará. Entonces decidí algo que cambió mi vida, él no sería mi novio, sino algo mejor que eso.
Lo primero fue conocerlo y darme cuenta que realmente quería estar a su lado en todos los aspectos y que, a pesar de ser riesgoso, quería plantearle mi forma de ver la vida actualmente. Platiqué las cosas que me preocupaban al respecto de iniciar una relación, mis miedos y según yo mi incredulidad a las relaciones, incluso alguna vez comentamos sobre si mis decisiones nos iban a llevar a un callejón sin salida.

Él es más que mi novio y aunque no quiero que nadie más se encargue de mi felicidad, pues ese es mi trabajo y ahora soy muy buena en ello, decido compartirla. Estando con él compartimos esos momentos en los que nuestras memorias se vuelven una misma, siempre con recuerdos individuales, por si algún día nos separamos y queremos rememorar aquél restaurante donde nos encantaba desayunar juntos y no sea doloroso, al contrario.

Él es más que mi novio, es tanta la confianza que puedo ser lo que me venga en gana, unos días soy una niña desenfrenada y otros una mujer bien plantada. Casi siempre somos amigos y puedo platicar con él lo que me preocupa, y a veces las locuras que se me antojan. Él es más que mi novio; y así decidió que por ahora no le apetece mirar a otras mujeres. Sin pedirlo, el decide compartir sus días conmigo y por primera vez decido sin ninguna presión que quiero estar con alguien de la forma más libre posible, pero eligiéndolo a el cada vez. De eso debería tratarse el amor: decidir cada día que quieres estar al lado de esa persona con la facilidad y la enorme responsabilidad de desistir en el momento adecuado.

Él no solo es mi novio; es aún mejor, porque no tiene que conquistar mi alrededor para tenerme. A veces es tan complejo ser lo que todos esperan y fingir ser la mejor novia, ser agradable para los padres, para los hermanos, para los amigos, que mejor que hacerlo natural, por el simple hecho de que la felicidad irradia en ti, no tienes nada que forzar.
Él es más que mi novio, por lo tanto, no huyo de las discusiones, no me asusta que lo nuestro termine después de una pelea, porque tenemos la comunicación, lo nuestro es atemporal, así que los malos momentos no se acumulan, para un día finalmente decir: Ya no quiero ser tu novio(a). ¿Cómo le dirías a tu mejor amigo que ya no quieres serlo? Esto no nos ocurre, no necesitamos tiempo si sabemos lo que queremos, el tiempo nos sobra, pero para ir hacia delante.

Él es más que mi novio; es la persona que me quiere a pesar de que empieza a conocer mi carácter, mis gustos, que entiende mis gestos y no se asusta de mis manías. Tiene la puerta abierta para ir a buscar a la mujer perfecta; sin embargo, decide que mis defectos no son tan imperfectos y que mis virtudes son únicas. Él sabe que hay mejores mujeres, e incluso formas de pensar más sencillas que las mías, sin embargo, decide compartir su libertad conmigo. Él no solo es mi novio; es aún mejor: mi compañero de viaje, mi pareja de baile, mi amigo de aventuras, mi compañía para ver películas, el brazo en el que duermo, con el que puedo no hacer planes, la persona que me desea lo mejor, el que me pone una cobija extra cuando tengo frío, el que con sus besos me hace vibrar, el que pregunta si soy feliz.

Eso es lo que quiero y necesito por ahora, todos merecemos una versión diferente de hacer lo correcto, y finalmente, ¿qué es lo correcto?
Lo correcto debería ser estar feliz y dejar a otros ser felices. Ser libres y permitir a otros vivir en libertad. Compartir tu felicidad con quienes te hagan mejor persona.
























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